RELACIONES ENTRE CONTROL SOCIAL Y ESTRATEGIA REPRESIVA
      Estudio histórico y actual del proceso en Euskal Herria


      1.- LIMITES DE LA DEFINICION OFICIAL DEL CONTROL SOCIAL:

      Ahora bien, aquí mismo comienzan los problemas porque el grueso de la producción teórica realizada sobre el control social disponible con facilidad y a primera mano, cuando no directamente impuesta desde los aparatos ideológico-educativos del poder dominante, proviene de corrientes intelectuales no críticas con el sistema capitalista. Exceptuando los estudios revolucionarios, de mucho más difícil acceso, el resto de investigaciones sobre el control social adolecen de unas deficiencias básicas que más tarde veremos. Decimos esto porque uno de los objetivos prioritarios que tenemos es el de desintoxicarnos de los dogmas oficiales y elaborar nuestro propio pensamiento. En lo relacionado con el control social y en general con todo lo que directa e indirectamente tiene que ver con el sistema represivo, es innegable la urgencia por disponer de nuestra propia teoría y aunque el tema desborda ampliamente a este texto, no por ello vamos a dejar de sintetizar algunas ideas claves. Vamos a poner dos ejemplos que muestran los efectos directos e indirectos sobre Euskal Herria del comportamiento práctico y teórico de algunos de los llamados "padres fundadores" de la sociología, en el tema del control social.

      El primero es el de la importancia de Durkheim y Weber para completar y enriquecer esa teoría. De hecho, la corriente francesa es más partidaria de hablar de "regulación social" para continuar la línea de Durkhein, aunque se trata del mismo asunto. En cuanto a Weber sus teorías sobre la legitimidad, el carisma, la burocracia estatal, etc., son partes básicas del control social. Pues bien, Durkheim fue un nacionalista francés antisocialista y militante fanático en el expansionismo estatal, político y educativo de la lengua y cultura francesa en contra del euskara y de todas las demás lenguas y culturas oprimidas por el Estado francés. La sociología francesa es inseparable del nacionalismo opresor de Durkheim. Por su parte, Weber era igualmente nacionalista alemán conservador, defensor a ultranza de su expansión imperialista y uno de los primeros defensores de la ideología política del líder carismático que sentó las bases del ulterior triunfo nazi. Muchas de sus teorías ayudaron sobremanera a la efectiva burocracia estatal alemana, uno de los enemigos más temidos y odiados por la burguesía francesa que, desde el último tercio del siglo XIX, endureció su centralismo jacobino opresor de naciones dentro del Estado francés para poder competir con el imperialismo alemán.

      El segundo es la importancia de Pareto y Sorokin en componentes básicos del control social. Las teorías paretianas de las élites y de los ciclos sucesivos de ascenso y descenso de los cambios sociales no sólo engarzan con las corrientes más reaccionarias desde Confucio y Platón, sino que fueron admiradas por los fascistas y el propio Mussolini, y han sido desde entonces componentes básicos de los movimientos reaccionarios. Sorokin fue un contrarrevolucionario puesto en libertad por indicación de Lenin, y que se exilió en EEUU, siendo uno de los pilares de su sistema sociológico institucional. Su teoría de la movilidad social, que sostiene que los trabajadores pueden convertirse en patrones, y su antimarxismo militante, fueron elementos básicos para la sociología oficial yanki que durante medio siglo fue también la sociología oficial del franquismo español y de buena parte de la sociología francesa, al menos hasta mediados los años sesenta.

      Así, bajo la influencia directa de Durkheim y de Weber, y la indirecta de Pareto y Sorokin, por no extendernos a otros autores, los Estados francés y español desarrollaron un cuerpo teórico-político de interpretación de los problemas sociales --la llamada "sociología"-- acorde con los intereses de sus clases dominantes. La opresión nacional de Euskal Herria ha sido justificada y teorizada por ese cuerpo teórico-político que tiene una de sus variantes en la teoría oficial del control social. De hecho, en el sistema universitario actualmente radicado en Euskal Herria, la sociología que se enseña e impone es básicamente un cuerpo teórico-político justificador de la ocupación que padecemos, excepto en muy honrosos casos. Naturalmente hay otros sociólogos clásicos que desarrollaron teorías necesarias para entender desde dentro el funcionamiento del control social, como es el caso de Simmel y sus tesis sobre el dinero, el consumo, el materialismo histórico y el socialismo, etc., pero, como veremos, estos autores son olvidados y arrinconados o parcialmente interpretados.

      Veamos ahora varios ejemplos sobre el control social o, para seguir la moda francesa, sobre la "regulación social", cogidos todos ellos de eminentes sociólogos que en su tiempo fueron tenidos por progresistas. El primero es Henry Mendras en "Elementos de sociología" (Ediciones de cultura popular, 1968) que en un capítulo titulado "La regulación social: valores, normas y costumbres", afirma que: "Efectivamente, las normas de las que disponen los individuos vienen dadas, mucho más que por la sociedad en su conjunto, por los grupos de pertenencia y referencia. Pero (...)los grupos elementales y las agrupaciones más amplias están adquiriendo hoy una importancia decisiva en la llamada sociedad de masas. Además, los grandes medios de difusión (prensa, radio, cine, televisión) esparcen por doquier imágenes y estereotipos que llegan a convertirse en normas, permitiendo a los individuos, aparentemente perdidos en al masa, saber como comportarse bien y conformarse a dichas normas".

      Casi tres décadas más tarde, en la misma corriente francesa, el "Diccionario de sociología" de Editorial Larousse de 1995, no aparece el término de control social sino el de "regulación social" como "conjunto de presiones, directas o indirectas, que se ejercen sobre los miembros individuales o colectivos de un grupo o una sociedad para corregir las diferencias de comportamiento o de actitud ante las reglas sociales, y las normas adoptadas por el grupo social o la sociedad estudiada. La regulación social es distinta de la influencia social porque se ejerce de formas consciente y deliberada, en nombre del grupo o de la sociedad, por órganos específicos o no específicos. Junto con la socialización, la regulación social ha contribuido a un mantenimiento flexible de la estructura social y su adaptación".

      Ya en la tradición anglosajona de control social, Salvador Giner en "Sociología" (Ediciones de Bolsillo 1972), sostiene que: "La sociedad se controla a través de las normas, ejercidas mediante roles y distribuidas en los diferentes status de los individuos y de los grupos. El control social, uno de los fenómenos capitales en la vida social, resulta de todo ello. El control suele ejercitarse sobre todo gracias al alto grado de conformidad que existe en la aceptación de la norma prevalente. Las fuentes de tal conformidad, empero, se renuevan constantemente, pues la marcha temporal de la vida social va produciendo situaciones que antes eran imprevisibles a causa de la complejidad extrema de la red dinámica que es la sociedad. Además, la conformidad por sí misma no mantiene el funcionamiento de las instituciones sociales: su permanencia es reforzada y asegurada por una serie de agencias adicionales de control, como son las instituciones políticas, jurídicas, religiosas, económicas. A pesar de ello (...) las instituciones o constelaciones de normas y roles se mantienen en gran parte gracias al consenso o conformidad social (...) Pero es más difícil discernir el elemento consensual cuando el control social se ejerce a través de la coerción, tanto la abierta, o despótica, como la más sutil, que entraña la manipulación de las colectividades. Hay manipulación cuando los individuos creen actuar consensualmente pero en realidad son inducidos a comportarse según una estrategia planeada por quienes detentan las riendas de algún tipo de poder. La doble vertiente --consensual y coercitiva--del control social debe siempre ser tenida en cuenta en el estudio de la conducta humana. Toda visión de la sociedad excesivamente centrada sobre su aspecto consensual pecará de conservadora, estática y ahistórica. Y los enfoques que entienden los fenómenos sociales en términos exclusivos de opresión, explotación y coerción ignoran el alto grado de inercia, aceptación del mundo tal cual parece ser, y conformidad que es tan descollante en toda colectividad".

      Talcott Parsons resume así en el Apéndice de su largo capítulo 7 sobre "Conducta desviada y control social" en su obra magna "El sistema social" (Alianza Editorial 1999), afirma que: "El control social eficaz depende de una integración de dos factores principales, a saber, la catexis del actor individual como objeto social, o sea del apoyo, y la aceptación de la responsabilidad por el mantenimiento de la pauta normativa". En el "Diccionario de sociología" de L. Gallino (Siglo XXI, 1995) se define el control social como: "conjunto de mecanismos, acciones reactivas y sanciones que una colectividad elabora y utiliza ya sea con el fin de prevenir la desviación de un sujeto individual o colectivo respecto a una norma de comportamiento, sea para eliminar una desviación que ha ocurrido logrando que el sujeto vuelva a comportarse de conformidad con la norma, o en fin, para impedir que la desviación se repita o se extienda a los demás".

      En el voluminoso "Sociología y vida social" de R. W. Mack y J. Pease (Uthea, 1980), se define al control social como el "Poder que se ejerce sobre los miembros de un grupo merced a códigos adoptados por éste, o dominio de un grupo menor por otro mayor y de más amplia esfera de acción". Por su parte, en el "Diccionario Unesco de las Ciencias Sociales" de 1987, se afirma que el concepto de control social "se liga a la concepción de la sociedad como un sistema equilibrado y ordenado y a su complementación necesaria mediante cierta sumisión, adaptación o conformidad de los individuos con el sistema que debe expresarse en su conducta interactiva diaria (...) Es preciso destacar el poder de control social, no sólo de socialización, que comportan ciertos medios de influencia; por ejemplo, los llamados medios de comunicación de masas".

      Nos interesa citar el papel tan importante de la familia en el control social, según la tesis de alguien como W.J. Goode, nada sospechoso de radicalismo que en "La crisis de la institución familiar" (Salvat 1974) reconoce que: "La sociedad, como todo grupo, dispone de una serie de mecanismos para hacer que sus miembros se comporten según lo establecido, mecanismos que serán más o menos rigurosos según que se trate de una sociedad tolerante o represiva. Estos mecanismos son muy diversos, unos de carácter interno e individualizado y otros externos y colectivos, desde la violencia física hasta la seducción amorosa. Se dice que los procedimientos internos son los más eficaces y hacen innecesarios los externos, que tienen que reforzarse cuando se debilitan aquellos. En este sentido, la familia, por su propia naturaleza ha sido siempre uno de los más eficientes mecanismos de control social, desempeñando principalmente esa función a nivel interior".

      Por último, en el texto "Conceptos fundamentales de Sociología", de R. Garvía (Alianza Editorial 1998) se define el control social como: "los mecanismos que utiliza una sociedad para prevenir una desviación. El control puede ser formal si lo ejercen organizaciones formales, como la policía, el sistema judicial, la empresa donde uno trabaja (que puede tener, por ejemplo, regulaciones sobre la conducta para prevenir el acoso sexual), etc. Hay también otro tipo de control que es informal, pero extraordinariamente efectivo a la hora de prevenir la desviación. Este es un control difuso y permanente, fruto de la presión social, y que se ejerce mediante la murmuración, los gestos de reprobación, las sonrisas irónicas, etc., y, eventualmente, la amenaza de aislamiento u ostracismo. El mejor sistema de control es, sin embargo, el control interno que resulta de la socialización eficaz, y que hace que las personas den por supuesto y hagan suyos o interioricen los valores y las normas de la sociedad en la que les ha tocado vivir".


      2.- LIMITES DE LA SOCIOLOGÍA OFICIAL Y DE LA PROGRESISTA

      Índice ¿En Euskal Herria se prepara una revolución? a la página principal